La literatura en nuestros tiempos.
Guillermo Velázquez Hernández.
Alguna vez una persona, tras
un comentario que realice en su presencia me dio una bofetada (bien merecida)
muy sutilmente, lo que yo argumente fue sobre un libro del cual no recuerdo el título,
le expuse verbalmente a mi compañero de habitación que era un pésimo libro el
que tenía en mis manos, y el, viéndome de manera a reproche me comento – no
existen libros malos, el hecho es que abemos muy malos lectores -, (esto sin
duda es prueba viviente de que la longevidad no es solo un cuerpo cansino y
pelo cano, sino, una gran sabiduría llena de experiencias).
Actualmente la literatura ha
mutado debido las exigencias del público lector, este hecho le abrió las
puertas a más de un escritor y sus nuevas tendencias, claro, a muchos no les
agrado este suceso, uno de ellos es el Sr. ANTONIO MUÑOZ MOLINA quien en su
conferencia pronunciada el 22 de septiembre de 1998, expone los males que estos
nuevos escritores acarrean dentro de la literatura, es claro, los escritores no
son culpables por escribir, sino de realizar obras sin sentido del aprendizaje.
Podremos estar de acuerdo muchos de los que nos podemos llamar lectores
aficionados a los puntos expuestos por Molina, pero, la mayoría no somos todos.
Muchas veces
escuchamos en las calles a un grupo de jóvenes pre adolescentes hablar sobre
literatura, exponiendo que lo que ellos leen es ¨cultura literaria¨, pero que
es lo que puede saber un joven de literatura si no identifica la cultura, está
claro que no dudo de la comprensión de los estudiantes de nivel medio superior,
pero ya lo dijo Antonio Muños, Cultura es
el campo del prestigio. La cultura es un escaparate y una coartada, en
ocasiones de lujo, sobre todo para los gerifaltes de las satrapías autonómicas
y municipales que gastan sin el menor escrúpulo de responsabilidad
presupuestaria, para alcanzar la categoría de lo culto no es necesario saber,
sino estar al día. Esto nos pone en claro que la cultura no es saber leer,
si no, saber prender la tv.
También dice el Sr. Muños, no es posible reflexionar sobre el sentido
de la literatura sin establecer las condiciones precisas en las que se produce
y las relaciones entre el acto de escribir y el acto de leer, entre la
solitaria invención de un libro y la reinvención simétrica que a su vez lleva a
cabo el lector, a esto le podemos agregas, entonces, que la literatura no
es cultura, ¡es mucho más! , es parte del aprendizaje y de toda la vida. Como
es que uno aprende sino por la literatura, como es que un sebe que cosa va en qué
lado, es únicamente conocimiento que nos fue heredado por las grandes mentes
que nos anteceden, qué pensaría el padre de la filosofía y gran pensador,
Sócrates al leer un libro que hable de amoríos entre seres de mundos diferentes,
qué pensaría Dionicio de las obras teatrales degeneradas por el tiempo.
La fantasía y la ciencia
ficción es parte de los sueños de todos los lectores, nos posicionan en tiempo
y mundos que nunca, en nuestra realidad conoceremos, nos conmueven, nos inspiran,
nos transportan a épocas remotas, donde a menos que tengamos una máquina del
tiempo no podremos volver a ver, son vivencia y etapas del crecimiento de la
humanidad. Los escritores que aún les interesa exponer sus ideas para el
crecimiento intelectual siguen escribiendo, y existen muchos, el problema, como
lo comente anteriormente, no es el escritor, el escritor solo difunde sus
ideas, sus miedos, sus sentimientos y sus experiencias, el problema real, es
que en mi país la sociedad se ha sumido en una etapa de ignorancia total, dejándose
llevar por lecturas que no tienen sentido y los exportan a mundos que solo
atrofian sus sentidos y no les permiten pensar claramente, sometiéndolos a un
mundo inerte e inservible mentalmente hablando claro.
Muños, es lo que repudia,
los textos, escritos, llámense obras literarias, que no aportan un
conocimiento, más allá del científico, un conocimiento de la vida, que nos
aporte experiencia no vividas de hechos y acontecimientos memorables y que el
medio de difusión se encuentre en tu cabeza y no en tus manos, que la
herramienta sean tus ojos y no un control remoto. Tenemos que darle un sentido
acorde a la lectura, si tomamos un libro de ciencias, sabemos que es para
realizar consulta, si tomamos un libro que haga una remembranza histórica es
para poder identificar nuestro presente, todo la lectura se desarrolla en
varios entornos.
La lectura abre nuestra
imaginación, que en nuestro desarrollo se va perdiendo, y los factores son
tantos que no los enlistare, no cabe duda que la imaginación es una puerta
interna que nos trasporta a donde queramos. En las escuelas, los profesores que
enseñan literatura (no todos), hacen que te centres en un punto que se enfoca
en fechas, fechas y fechas, esto propicia que los estudiantes entren en un
lapsus de soñolencia y terminen aborreciendo la literatura por lo monótono que
se vuelve, claro está que los que realmente se interesan por el tema, aportaran
para sí mismos ideas que se les vuelvan benéficas para el entendimiento de la
misma llámese materia.
En este punto tratemos de
identificar la habilidad lectora, la cual no es más que la comprensión en
contexto de lo que se quiera apreciar, si queremos aprender referencias
matemáticas ocuparemos textos referentes al tema, si queremos conocer las etas
y funciones de los seres vivos seleccionaremos libros de biología y si solo
queremos divagar en los mares del pensamiento libre podremos leer un libro de
textos narrativos (novela), poesía o la infinidad de colecciones existentes de
ciencia ficción y más libros existentes.
Dejare claro que el
problema, entonces, de la literatura y las pérdidas de la apreciación de la
misma, no son los escritores, si no los lectores, que seleccionan textos que no
están acordes a los requerimientos de la persona y de su etapa de crecimiento
intelectual. Toda la lectura es buena y de todos los libros podremos aprender
alguna lección de vida, podremos identificarnos con el autor y sus propuesta a
la vida que expone en su obra, tenemos que usar nuestro criterio y ser de
mentes abiertas ya que los tiempos cambian y con ello las trascendencia
histórica de la literatura que aporta muchas ideas benéficas, claro que tenemos
que tener cuidado si no queremos ser el próximo Quijote que se dejó llevar por
su locura interna divagando en mundo existentes solo para él, aunque en una
opinión muy personal, no me molestaría ser uno más que se pierde en el mundo de
fantasía de la literatura, y digo a quien no le gustaría ver y vivir en persona
las hazañas de los romanos en sus conquistas, estar dentro del estómago de una
ballena de grandes magnitudes, conocer los infiernos de Dante, vivir el
romanticismo de Arthur Schopenhauer, revivir la muerte del filósofo Sócrates,
conocer a las ménades de Vaco, acompañar a Sinuhé en su tortuoso camino por el
antiguo Egipto, claro que siempre hay que estar bien acompañados de un buen
Sancho pansa que cuide de nuestro alucín que el opio de la literatura nos
provoca , que nos guie y cuando sea el momento sacarnos de ese estado inducido
por la literatura.
Ahora podemos identificar lo
que el señor Muños quiso exponer en su propuesta expuesta en su conferencia del
22 de septiembre de 1998, el cual no recrimina (de cierto modo) a los
escritores, si no, la mala acción lúdica del lector y a la mala comprensión de
la literatura y la cultura.
Podemos todos hacer algo
para reparar la literatura, hay que empezar o continuar con la formación que
exige la literatura, pongámonos con los hijos, hermanos, padre o quien gusten,
a leer cualquier libro que les apetezca, enseñemos a las generaciones que en
algún momento tendrán que heredar el nuestro mundo, que la literaturas son más
que fechas y autores, hagamos dar cuenta a todos que la literatura es parte fundamental
de nuestra existencia de nuestra vida, de nuestro ser y como ya lo comento
Muños Molina, La enseñanza de la
literatura sirve para algo más que para descubrirnos lo que otros han escrito
,es también para que nosotros mismos aprendamos a expresarnos mediante ese
signo supremo de nuestra condición humana, la palabra inteligible, la palabra
que significa y nombra y explica, no la que niega y oscurece, no la que siembra
la mentira, la oscuridad y el odio.
Liga del cómic.


